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Viaje improvisado a Grecia

  • Foto del escritor: Laura Martín Pérez
    Laura Martín Pérez
  • 16 mar 2017
  • 6 Min. de lectura

Creta, Santorini, Atenas... 10 días para descubrir la increíble Grecia.

Estas vacaciones fueron un viaje totalmente improvisado. Un día quedé con un amigo que hacía tiempo que no veía y nos pusimos melancólicos, echábamos de menos esas semanas de vacaciones donde disfrutábamos todos los amigos juntos. ¿Cómo solucionarlo?¡Vayámonos de viaje! Dicho y hecho. Unos días más tarde, estábamos convenciendo al resto del grupo que se viniera con nosotros y poco después compramos los vuelos: ¡Nos vamos a Grecia!

Primera parada: CRETA

Llegamos al aeropuerto de Heraklion después de casi un día entero de viaje desde Barcelona. Localizamos nuestro hotel, dejamos las cosas y ¡a descubrir la ciudad! Muertos de hambre, lo primero que hicimos fue localizar el centro de Heraklion para encontrar un restaurante en el que cenar. Allí pudimos descansar un poco para después dar un paseo por esta agradable ciudad por la noche, desde la fuente de Morosini (plaza de la fuente del León en el centro de Heraklion) hasta la fortaleza (fortaleza de Koules).

Los siguientes días pudimos disfrutar de un tiempo estupendo, incluso demasiado calor en horas punta. Visitamos la fortaleza, recorrimos sus murallas hasta el final, muy adentrados en el mar, desde donde pudimos observar la ciudad desde la distancia. Para compensar el calor, a medida que ibas avanzando en la longitud de las murallas, el mar chocaba con más fuerza, de forma que de vez en cuando alguna ola sobrepasaba las murallas y te refrescaba de repente.

Después de visitar icono de la ciudad, tocaba volver a patearse el centro, pero ahora de día, disfrutándolo a plena luz del sol.

¿Y qué podemos encontrar en los alrededores de Heraklion? El famoso palacio de Knossos. Supongo que conoces la leyenda del Minotauro... Pues bien, se cree que el palacio de Knossos es en realidad el palacio del Rey Minos. Pero antes de afirmar nada con seguridad, debemos conocer su historia:

A finales de siglo XIX, el interés por el mundo antiguo estaba en pleno auge debido a los descubrimientos que estaban realizando. Tras las excavaciones en Troya y Micenas, salió a la luz una nueva cultura, la cultura micénica. A pesar de que el origen y desarrollo de la cultura eran inciertos, algunos historiadores pusieron en el punto de mira la isla de Creta como origen de ésta.

Debido a los problemas de investigación que estaban teniendo por culpa de temas políticos, Arthur Evans compró un terreno en la zona de Knossos y empezó a excavar. Al cabo de unos años, encontró estructuras colosales que identificó como restos del Palacio del Rey Minos, bautizando la cultura como civilización minoica.

El gran palacio contaba con una superficie muy amplia con más de 3000 habitaciones con pasillos zigzagueantes que recordaban a un laberinto. En 1901, Evans publicó sus primeros trabajos sobre la cultura minoica y puso sobre la mesa la leyenda del Minotauro:

Cuenta la historia de una bestia mitológica, medio hombre mitad toro, que pasó a ser el hijastro del rey, y vivió confinado en un laberinto construido por el arquitecto Daedalus bajo el Palacio del rey Minos. Cada nueve años, la ciudad de Atenas debía rendir tributo al rey Minos de 7 menores y 7 jóvenes y darles como sacrificio al Minotauro. Esto duró mucho tiempo hasta que un año, el héroe ateniense Teseo se enfrentó al Minotauro y lo mató con la espada que Ariadna, hija de Minos que estaba enamorada de Teseo, le había dado. Ella también le dio una bola de lana para marcar su camino de regreso y salir del laberinto.

La finalidad de los edificios del “Gran Palacio” sigue siendo una incógnita, aunque se cree que tendría funciones políticas, económicas o religiosas. La isla tiene otras cuatro zonas con Palacios, aunque más pequeños que el de Knossos, con lo que podrían estar distribuidos para asegurar un control administrativo. Según estimaciones de Evans, unos 80.000 habitantes debieron vivir en Knossos en su período de mayor apogeo. Toda una gran ciudad.

Por lo que el palacio de Knossos era una visita incuestionable.

Además de otros muchos palacios, Creta también es muy famosa por la gran cantidad de cuevas que podemos encontrar en ella (vale la pena visitar alguna y conocer la historia y leyendas que se cuentan sobre ella). En cuanto a las playas, pudimos relajarnos en la Ammoudara Beach, una playa enorme y muy turística; pero la que realmente disfrutamos fue Agia Pelagia, un pueblo muy agradable con una playa mucho más pequeña que Ammoudara pero realmente muy bonita.

Un lugar donde me quedé con las ganas de ir: la playa de Elafonisi, una playa realmente espectacular, con tonalidades rojizas debido a la gran cantidad de corales que presenta.

Segunda parada: SANTORINI

Una excursión a la mágica isla de Santorini, situada a tan solo dos horas de barco de Heraklion. Empezamos el día dirigiéndonos al pueblo más bonito de Santorini, Oia. Mucha gente, poco espacio: una manera rápida de definirlo. Pero hay que reconocer que pese a la cantidad de turistas que hay siempre en Oia, uno no queda inmune a su encanto, sus casitas blancas y sus catedrales con cúpulas azules.

Puede que cuando se ven imágenes de Santorini se piense: siempre es la misma foto, la misma catedral blanca con la cúpula azul. Y sí, es cierto que muchas veces encontramos fotos muy similares, pero en el mismo pueblo de Oia encontramos una gran cantidad de catedrales que siguen el mismo estilo. Además, esta densidad de catedrales no es única de Oia sino que está presente en todo Santorini, donde encontramos catedrales familiares, es decir, que cada familia tiene su propia catedral.

Después de disfrutar de un muy bonito paseo por el pueblo de Oia y entrar en muchas de sus catedrales, nos dirigimos a Thira, la capital de la isla. Thira es una ciudad y, por lo tanto, mucho más grande que Oia, por lo que generalmente puedes moverte con más facilidad sin tropezar con tanto turista. A mi gusto, no es tan bonita como Oia, pero sí más agradable para pasear.

Finalmente, para rematar el día, nos dirigimos a bañarnos en medio del mar, a pie de un volcán, motivo por el cual lo llaman la Playa Roja. La única forma de llegar es en barco y se encuentra a unos 20 minutos del puerto, pero realmente vale la pena. Bañarse en el mar con agua rojiza y a 30ºC es realmente un lujo que hay que permitirse.

Otra opción que no dio tiempo de realizar es bañarnos en la playa negra, a unos 45 minutos en bus de Thira.

Tercera y última parada: ATENAS

La increíble ciudad de Atenas: un viaje al pasado. Quién dijo que no se podía viajar en el tiempo, claramente no viajó lo suficiente. En Atenas podemos encontrar todo tipo de ruinas: desde el templo de Zeus hasta la gran Acrópolis, donde este último es, claramente el elemento más famoso y representativo de la ciudad.

Nuestra ruta empezó subiendo al monte Licabeto, desde donde puede admirarse toda la ciudad, incluyendo la gran Acrópolis.

Continuamos la ruta dirigiéndonos al centro de la ciudad, donde pudimos disfrutar de la plaza Sintagma. ¿Conoces el famoso cambio de guardia de Londres? Pues en Atenas también hay uno, y muy particular. El uniforme que presentan los guardias está compuesto por una camisa blanca con una falda plisada y un chaleco bordado. Como accesorio llevan un gorro de color rojo con una coleta en uno de los lados. Pero lo que más llama la atención, sin lugar a duda, son sus zapatos, similares a unas manoletinas, con un pompón en la punta.

Después de disfrutar del particular cambio de guardia, seguimos caminando hacia la zona antigua de la ciudad, donde pudimos visitar el templo de Zeus y la Acrópolis.

La Acrópolis es literalmente “la ciudad alta”, y estaba presente en la mayoría de las ciudades griegas, con una doble función: defensiva y como sede de los principales lugares de culto.

Dentro de la Acrópolis podemos encontrar gran cantidad de templos, teatros y panteones, todos accesibles al público.

Pero Atenas no son todo ruinas. Bajando de la cima donde se encuentra situada la Acrópolis, podemos llegar a la plaza Monastiraki, el “centro turístico” de la ciudad. Se trata de un lugar repleto de bares, restaurantes, tiendas de recuerdos, de comida típica, todo tipo de regalos para turistas.

Finalmente, desde dicha plaza nos dirigimos a coger el metro para regresar al Aeropuerto y volver a Barcelona.

¡Un gran viaje con una compañía inmejorable!

 
 
 

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